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Ya está disponible nuestro boletín de Semana Santa

En este mes en que se cumplen 10 años de la inscripción de Nártex en el Registro Nacional de Asociaciones, nuestro boletín recoge las últimas novedades de la asociación: nuestro recién estrenado programa de formación, la última sesión de Arte y Oración o nuestra colaboración con la revista Misión. También podrás encontrar algunas recomendaciones artísticas para vivir estos días de Semana Santa, ¡esperamos que te gusten! No pierdas ni un minuto más y descárgatelo.portada nartex boletin

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La Pasión en la calle Sacramento

              En plena Semana Santa hemos querido dedicar una entrada en nuestro blog a recorrer con vosotros una pequeña parte del arte más representativo correspondiente a este tiempo litúrgico que estamos a punto de comenzar en la ciudad de Madrid.

            Lo primero que haremos será un poco de historia de la ciudad para situarnos mejor. Después de la ocupación árabe, el pequeño poblado visigodo fue ensanchado, extendiéndose por los cerros que flanqueaban el cauce del arroyo. Madrid pasó de ciudad abierta a plaza fronteriza a mediados del S. IX, iniciándose su fortificación con la construcción de la pequeña muralla que cerraba el emplazamiento musulmán.

            Centraremos ahora poco a poco el foco hacia la zona en que efectuaremos nuestro recorrido. En los primeros tiempos del reinado de Felipe II la calle Segovia terminaba a la altura de la plazuela de la Cruz Verde. Para su crecimiento fue necesario la expropiación de una serie de huertas, unas de ellas en propiedad de la familia de Diego de Vargas (1569), familia que más adelante construiría su casa en la calle Sacramento, en la que trabajó San Isidro, como sirviente y que aún se conserva, dando una de sus fachadas a la plazuela del Cordón.

            Por fin, adentrándonos en la calle Sacramento, en el segundo tramo podremos avistar las cúpulas de la Basílica Pontificia de San Miguel y la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas de España; llegando así hasta las dos iglesias en las que centraremos este nuestro recorrido visual e histórico-artístico por estas imágenes tan representativas de la Semana Santa Madrileña.

            Comenzaremos pues nuestro itinerario en la Basílica Pontificia de San Miguel, una creación del mejor barroco italiano del s. XVIII, edificada por impulso de la Reina Isabel de Farnesio cuando su hijo  D. Luis Antonio de Borbón era Arzobispo de Toledo, lo que incluía Madrid.

Basílica Pontificia de San Miguel

            La propuesta innovadora y llena de sorpresas de sus arquitectos italianos, contrasta con la arquitectura más habitual de nuestro barroco madrileño, mucho más sobrio y más previsible, y que había concentrado la decoración de sus fachadas, antes de la reacción clásica, en las elaboradas portadas.

            La actual basílica, Monumento Nacional por Real Decreto 28 de noviembre de 1984, se eleva sobre el solar de la antigua parroquia de los santos Justo y Pastor, cuya fundación se sitúa en fechas que podemos considerar muy remotas. La parroquia figura entre las diez collaciones que cita el Fuero que otorgó a Madrid el Rey Alfonso VIII, nieto de quien conquistó la población a los musulmanes, Alfonso VI. El fuero se fue concretando entre 1158-1202 y se refiere a esta parroquia en cuarto lugar, como Santo Justo, después de las de Santa María, San Andrés y San Pedro. En cuanto a la de San Miguel, que daría su nombre a San Justo pasando los siglos, figura en el fuero de 1202 como Santo Michaele, a diferencia de otra iglesia también dedicada a San Miguel que se denomina de Sagra.
De la iglesia de San Justo sabemos documentalmente que fue objeto de reformas y mejoras en su decoración en el s. XVI, manteniendo el protagonismo que le correspondía como parroquia del Madrid más antiguo. Así lo testimonian sus libros parroquiales.

       Como parte de su historia, antes de proseguir con nuestro tema hay que señalar, como paréntesis a modo de curiosidad, que en esta parroquia fueron enterrados el padre de Quevedo, así como sus abuelos matemos y un hermano y que en los libros parroquiales se encuentran las partidas de defunción de Alonso de Ercilla, de el padre de Miguel de Cervantes, Rodrigo, Francisco López de Zárate, de miembros de la familia López de Hoyos, Jerónimo y Francisco de la Quintana o el doctor Godínez. 

        En 1738 se derribó la vieja iglesia, perdiéndose sin duda un edificio de gran interés histórico. La nueva iglesia es consecuencia de la sensibilidad más avanzada en su momento, que anuncia un cambio respecto a la contención y la disciplina del lenguaje clásico. Pasó a llamarse de San Miguel, Santos Justo y Pastor cuando, como se ha dicho, se fusionó con la parroquia la que estaba dedicada a San Miguel y ocupaba el solar del actual mercado de ese nombre. Su incendio en 1790 y su saqueo durante la invasión francesa obligaron a ese traslado.

        De esta iglesia de San Miguel se trasladaron a San Justo, junto con la feligresía, algunas de las obras de arte que contuvo, como la figura del Arcángel o el tabernáculo de bronce y piedras semipreciosas regalado por el cardenal Zapata y realizado en Roma. También costumbres como la procesión con la imagen de San Miguel que se guardaba en el oratorio de las Casas Consistoriales el día de su fiesta, que se mantuvo hasta 1834, ya en San Justo. En 1643 el Ayuntamiento había hecho voto solemne de acudir a esa fiesta.

        Más tarde, por haberse derribado en 1885 la iglesia y Hospital de los Italianos en la carrera de San Jerónimo, antigua institución que desde el S.XVI pertenecía a la colonia italiana de Madrid, se cedió como compensación el templo a la Nunciatura Apostólica en 1892. El templo, ya de la Nunciatura, fue regido por los PP. Redentoristas y quedando de esta forma bajo la advocación de San Miguel. En 1930, el Nuncio Monseñor Tedeschini concedió a la iglesia el título de Basílica Menor. En Noviembre de 1959 fue encomendada al Opus Dei, siendo Nuncio Apostólico Monseñor Hildebrando Antoniutti.

            En el interior habría que destacar la Capilla del Santísimo Cristo de la Fe y el Perdón y de Santa María Inmaculada Madre de la Iglesia, también conocida como la Capilla de los Estudiantes, por ser las imágenes titulares de esta Hermandad, aunque solo sea propietaria de esta última, ya que el Cristo pertenece a la Santa Sede. El retablo, es de estilo neoclásico flanqueado dos columnas que sirven de marco a las dos figuras.

            El Cristo crucificado es una talla del S.XVIII realizada por Luis Salvador de Carmona, sobre la cual, entre ángeles, aparece el escudo de la cofradía, y en el ático que remata el retablo un bajorrelieve en el que se representa la Encarnación del Señor enmarcado entre dos ángeles en posición orante. A sus pies, la imagen su madre la Virgen, fue realizada entre 1995-96 por el escultor sevillano Juan Manuel Miñarro López, siendo por tanto una obra representativa de la imaginería contemplaránea.

            Muy significativa resulta también la Capilla de Reliquias. De pequeñas dimensiones, está situada en el presbiterio y fue inaugurada en Noviembre de 1983. En ella se veneran algunas reliquias de santos. El retablo, igualmente de estilo neoclásico, datado en el S.XVIII, posee una hornacina donde se acoge un relicario de plata del 1827 en el cual se guarda una pieza interesante, y quizá desconocida por muchos, un fragmento del  Lignum Crucis, es decri, de la Cruz de Cristo.

            Salimos de San Miguel y nos acercamos ahora a la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas de España, pues en ella encontramos también piezas muy significativas relacionadas con la Semana Santa de nuestra ciudad. La antigua Iglesia del Sacramento, a la que daban uso como Iglesia el convento de las Bernardas, fue adquirida por el Ministerio de Defensa, para sede del Arzobispo Castrense y de jurisdicción de la misma. Es declarada Monumento Artístico Nacional el 29 Noviembre de 1982 y es bendecida por el arzobispo Castrense de España, Exco. Y Rvdmo. Sr. Jose Manuel Estepa Llaurens, con la asistencia de SS.MM los Reyes de España, de la Conferencia Episcopal Española y altos cargos militares en Junio 1985.

            Comenzaremos por el Cristo Titular de la Congregación del Santísimo Cristo de la Fe, Cristo de los Alabarderos y María Santísima Inmaculada Reina de los Ángeles. Esta preciosa imagen hace su estación de penitencia la tarde del Viernes Santo, una vez ha sido trasladada el Miércoles Santo desde su iglesia hasta el Palacio Real de Madrid, desde donde sale por la puerta del Príncipe, con su Mayordomo Capataz, a parte de Damas de Mantilla y Nazarenos. Se trata de la  procesión más moderna de la Semana Santa Madrileña, ya que inició su salida en el 2003, recuperando la tradición perdida que se remonta al S.XVII. Se realiza sobre un trono de más de una tonelada de peso, que es portado por 44 costaleros que soportan 50 Kg cada uno, durante un trayecto que dura 4 horas.

    El Santísimo Cristo de la Fe, es una imagen realizada en madera de cedro brasileño en 2008 por el imaginero Felipe Torres Villarejo, sustituyendo de esta forma la anterior, realizada por Martínez Horche, con inspiración de las primeras tallas que tuvo la congregación. Siguiendo el modelo barroco característico de la escuela andaluza, representa a Cristo aún con vida, con los ojos abiertos y la cabeza ladeada. Lleva un paño de pureza tallado, aunque permanece oculto tras la tradicional faldilla de terciopelo.

            En esta iglesia habría que destacar también  uno de los retablos laterales, el de La Piedad. En madera dorada, está compuesto por una hornacina de medio punto que alberga la escultura de la Virgen María que sostiene en sus brazos a su Hijo muerto. Una hermosa imagen que se atribuye al taller del vallisoletano Luis Salvador de Carmona (1708-1767).

            En este recorrido interior, no podemos pasar por alto el retablo del Cristo Crucificado. De estilo neoclásico, realizado en madera dorada, está compuesto por banco, un cuerpo delimitado por columnas y pilastras y rematado con un ático donde puede verse blasón episcopal castrense flanqueado por unos angelitos que portan signos de la Pasión de Cristo; corona y clavos. Su ejecución data de 1611 y es atribuida al sevillano Francisco Do Campo.

            Acercándonos por último al retablo mayor del presbiterio, neoclásico y de finales del S. XVIII, donde puede contemplarse una magnifica pintura que representa a S. Benito y S. Bernardo adorando el Santísimo Sacramento que aparece en Gloria rodeado de ángeles, angelitos y querubines, nos detendremos en esta ocasión uno de los dos tapices que se encuentran en la pared del presbiterio, pues los temas van muy acordes con nuestro recorrido. Se trata de La conversión del centurión Longinos ante Cristo crucificado, cuya pareja es  El Bautismo por San Pedro del Centurión Cornelio. El hecho de representar la conversión a la fe cristiana de estos dos oficiales romanos, nos recuerda la actual función del templo como sede episcopal castrense.

            Aquí ponemos punto final a este pequeño recorrido. Sea esta, como decíamos al comienzo, una sencilla invitación que os anime a contemplar con detenimiento, a través de la belleza del arte, la peculiar belleza de la Pasión de Cristo, que no es otra sino la de la entrega hasta el último aliento y gota de sangre de todo un Dios por la salvación de los hombres.

Andrés Iraizoz García

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Para vivir la Semana Santa

En nuestro último boletín, nos acercamos al Misterio Pascual con el antiguo Oficio de Tinieblas y el contemporáneo Via Crucis de Jasna Góra.También te ofrecemos una entrevista al artista Filippo Rossi y te contamos las últimas noticias sobre Nártex, además de recomendarte diferentes propuestas con las que estamos seguros que disfrutarás. ¡No esperes más y descárgalo!nartexportada

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Nuestro regalo de Semana Santa

portada boletin semana santaHemos preparado otra edición de nuestro boletín trimestral; esta vez con un nuevo diseño. En él recogemos las noticias de la asociación, algunas recomendaciones interesantes y reportajes sobre el himno Stábat Mater y la iconografía del Yacente, además de una entrevista con el escultor Juan Manuel Miñarro. No esperes más y descarga nuestro Boletín Nártex Semana Santa 2014. ¡Esperamos que lo disfrutes!

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La humildad de Jesús: “Cristo caído recoge sus vestiduras” de José de Mora

Rubén Sánchez Guzmán
Antonio Fernández Paradas
Ldos. en Historia del Arte

Existe una variada iconografía de Cristo en los pasajes más significativos de su Pasión, la que recordamos muy vivamente durante la Cuaresma y especialmente en Semana Santa. Pero existen algunas imágenes muy poco difundidas y que nos ayudan a recordar otros momentos vividos por el Señor antes de su muerte, y que quizá por la novedad de no haberlas conocido hasta ahora nos refresquen la mirada contemplativa hacia los hechos que recordamos estos días. Es el caso de la obra que nos ocupa en este artículo, Cristo caído recoge sus vestiduras, una preciosa escultura, aunque desgraciadamente perdida, del artista granadino José de Mora (1642-1724).

Fig. 1

Fig. 1

El 11 del marzo de 1936 ardía la iglesia granadina del Salvador, privándonos de una de las más sugestivas interpretaciones de la pasión de Cristo, el Cristo Recogiendo sus Vestiduras o del Mayor Dolor (Fig.1), salido de las gubias de este genial imaginero hacia 1695. Desconocemos cuales fueron las circunstancias que rodearon la llegada de la imagen al convento granadino de San Pedro de Alcántara, lugar para el que ya había trabajado Mora con cuatro imágenes de santos de la orden seráfica: San Antonio, San Juan Capistrano, San Pascual Baylón y San Pedro de Alcántara. Quizá fuera una donación personal del artista a los padres alcantarinos, a los cuales le unía una vinculación especial, pues a la postre mandó enterrarse en él, o simplemente un encargo personal de los mismos. La imagen, de un acendrado realismo, mostraba a un Cristo que después del suplicio de la flagelación y flaqueándole las fuerzas cae al suelo, mientras que se arrastra buscando su túnica inconsútil.

¿Cuál es el origen de esta singular iconografía? Si bien existieron a comienzos del siglo XVII precedentes hispanos, el origen del modelo que seguirá José de Mora de Cristo que se arrastra por el suelo recogiendo sus vestiduras hay que buscarlo en Flandes. Es aquí donde el padre Diego Álvarez de Paz publicó unas meditaciones, donde quedó recogido este pasaje:

“Azotado crudelísimamente, oh dulcísimo Jesús, fuiste soltado de la columna y caíste en tierra a causa de la debilidad. Pues habías quedado tan machacado y exhausto de la multitud de azotes y del derramamiento de sangre que no podías tenerte en pie. Te contemplan en este paso las almas piadosas arrastrándote por el pavimento, barriendo con el cuerpo tu propia sangre y a punto de recoger las vestiduras esparcidas acá y alla.” (Opera Omnia. Lyon, 1623).

No obstante por lo recomendable del mismo pasaje dentro de la práctica jesuita de la “composición de lugar” ideada por San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales, ya había aparecido con anterioridad (1605) de mano del también jesuita Luis de la Puente en sus “Meditaciones de los misterios de nuestra santa fe”, convirtiéndose tanto Diego Álvarez, como Luis de la Puente, en un eslabón más en la exégesis de una narración que hundía sus raíces en la literatura franciscana tardo medieval, y que llegaría hasta los escritos de la Concepcionista sor Maria Jesús de Ágreda.

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