La Mujer Vestida del Sol

“Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas…”
Ap 12, 1 
MENA Mº Iglesia Tordesillas Valladolid

Inmaculada Concepción de Juan de Mena

Así vemos a la Virgen María muchas veces representada en el arte, es la Inmaculada Concepción, una mujer joven, casi una niña, vestida con túnica blanca y manto azul, el cabello suelto, sin velo, señal de que aún no estaba casada, la rodean multitud de símbolos que hacen alusión a sus virtudes y Ella, airosa, pisa la serpiente que, manzana en boca, representa el Pecado Original. Merece la pena pararse en esta imagen y contemplar como ha quedado plasmado en una particular iconografía uno de los dogmas más importantes de la Fe Católica.

 

Ya los primeros padres de la Iglesia consideraban a María como la nueva Eva que había venido a traer la salvación al mundo y así se la representa desde tiempos muy tempranos, con una manzana en la mano o pisando la serpiente. Éste será el origen de una larga reflexión eclesial sobre la santidad de María y la plenitud de dones que la harían digna de recibir al hijo de Dios en su seno. Proceso que culminaría el 8 de diciembre de 1854 con la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción por el Papa Pío IX.


Muy singular a éste respecto ha sido la devoción y la defensa que el pueblo español ha hecho desde hace siglos de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Se conservan testimonios, consagraciones y otros documentos en su favor ya desde el siglo XV.  Oraciones, jaculatorias y fiestas populares se celebraban por toda la geografía Ibérica en honor de la Purísima, mucho antes de la proclamación del dogma. Incluso la corona española fue ferviente abanderada de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, bien conocidas son a este respecto las actuaciones de monarcas como Felipe III que en su túmulo funerario se le llega a representar, en escena imaginaria, ante el papa Paulo V abogando por la declaración del dogma. Esta defensa nos haría más tarde merecedores del privilegio de poder celebrar en las fiestas de la Virgen María vestidos los sacerdotes con casulla azul.

Sin embargo, aunque con anterioridad habremos ido viendo algunos rasgos propios de la iconografía de la Inmaculada en otras representaciones marianas, no es  hasta 1649 cuando queda definida su iconografía y lo hace Francisco Pacheco en su tratado Arte de la Pintura, donde nos dice que debe ser una mujer muy joven, de entre doce y trece años con túnica blanca y manto azul según las visiones de Santa Beatriz de Silva, santa de origen portugués que, al amparo de la Reina Católica funda la primera congregación para la defensa y difusión del Misterio de la Inmaculada Concepción. Menciona también el sol en forma de óvalo ocre o dorado, la luna a los pies y la corona de doce estrellas que hacen referencia al pasaje del Apocalipsis.

JUAN DE JUANES

Inmaculada Concepción de Juan de Juanes

A estos rasgos definidos por Pacheco se añade la tradicional representación de las letanías lauretanas, tomadas del libro del Cantar de los Cantares y entendidas, en esta ocasión, en referencia a la Virgen María, Hortus Conclusus, huerto cerrado, hace alusión a la su virginidad, Stela Maris la estrella que guía a los navegantes, Porta Celi, porque por su “sí” se abrieron de nuevo las puertas del cielo Speculum sine Macula en alusión a su pureza, Civitas dei, Turris David… muchas de estas letanías se siguen rezando hoy en el Santo Rosario. Así mismo suelen aparecer tres especies de árboles el olivo símbolo de bendición, el ciprés símbolo de vida eterna y el cedro símbolo de fortaleza. Estos símbolos pueden aparecer o bien suspendidos a su alrededor o integrados en el paisaje.

Merece la pena mencionar, para ilustrar la trascendencia que la iconografía de la Inmaculada ha tenido hasta nuestros días, lo ocurrido hacia 1955 cuando un joven pintor llamado Arsène Heitz, conmovido por una visita que recientemente había realizado a la capilla de la Medalla Milagrosa en Paris, decide presentarse al concurso para la bandera del recién nacido Consejo de Europa, con dos elementos, ahora ya de sobra conocidos, el manto azul y la corona de 12 estrellas, hoy, la bandera de la Unión Europea. La Medalla Milagrosa, que sería acuñada en 1830 según una de las visiones que tuvo Santa Catalina Labouré, muestra entre otros símbolos y la imagen de la Virgen,  un fondo azul, la corona de 12 estrellas y una inscripción que dice ¡oh maría sin pecado concebida, rogad por nosotros, que recurrimos a vos!.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s