El Greco desde la fe. La expulsión de los mercaderes del Templo

Esta obra se puede visitar de manera gratuita en la pequeña iglesia madrileña de San Ginés (todos los sábados de 11 a 12) y es una de las cuatro versiones que el gran pintor de Creta dedicó a este tema.

El pintor de Creta presenta el pasaje del Evangelio en el que Cristo expulsa a los mercaderes del templo de Jerusalén (Jn 2, 13-22). Sin embargo, el artista, no se contenta con ilustrar lo que la escritura narra sino que, apoyado en el Magisterio de la Iglesia, realiza una reflexión catequética sobre el acontecimiento y lo actualiza.

Purificación del Templo Jn 2,13-22

En profundidad, más allá de los pinceles

El Greco situa la escena en el templo de Jerusalén, pero cabría preguntarse qué hacían aquellos mercaderes en un lugar sagrado como ese. Ciertamente su presencia era común en tiempos de Cristo pues era costumbre pagar un rescate a Dios por los hijos nacidos. Este rescate era pagado de diversas maneras dependiendo de la capacidad de cada familia pero siempre simbolizaba lo mismo. En el evangelio podemos ver como la Virgen María y San José cumplen devotamente con la tradición ofreciendo a Yahvé dos pichones por su hijo recién nacido (Lc 2, 22-24). Los esposos reconocen, de esta manera, que todo lo que poseen procede de Dios, incluso los hijos. Esta y otras prácticas justifican la presencia de estos comerciantes, sin embargo,  lo que Cristo denuncia,  es la situación a la que se había llegado pues, relajando las costumbres, habían convertido el templo en un mercado.

La composición de la obra nos muestra el interior del Templo y en el centro a Cristo rodeado por un grupo abigarrado de mercaderes que huyen de su ira. El brazo en alto muestra la firmeza con la que actúa ante la presencia de los cambistas. De esta manera, se cumple la palabra del salmista: El celo por tu casa me devora (Sal 69, 10).

Al fondo podemos ver el tabernáculo dónde reposa la Ley de Moisés, la Toráh. Cristo situado en línea con ella es presentado como la Nueva Ley, simboliza el paso del monte Sinaí al monte de las Bienaventuranzas. La Kénosis de Cristo hará presente que anunció allí ante la mirada perpleja de la multitud, la posibilidad de amar en la dimensión de la cruz.

La escultura que se levanta en el lado izquierdo es Adán y su presencia tampoco es casual. Cristo viene al mundo por amor como Nuevo Adán por eso el artista lo sitúa detrás para hacer patente esta realidad.  Si por Adán  entra el pecado en el mundo, por Cristo viene la salvación, y esta salvación que trae es para todo aquel que lo reconoce como Dios.

Con esta obra El Greco trata de ilustrar el evangelio y al mismo tiempo explicar y actualizar el mensaje. La mirada del visitante debe ir más allá de técnicas pictóricas y fechas de realización. Es bueno conocer la historia del arte pero no se debe permitir que esos datos oculten o entorpezcan lo verdaderamente importante de esta composición.  Aquello que fue escrito hace muchos siglos por San Juan y representado en este cuadro algunos después se hace nueva en el momento en que nuestra vista se posa en la composición.

La esperanza es Cristo

El templo prefigura el corazón del hombre que está llamado a ser verdadero templo del Espíritu Santo. Tantas veces este corazón que debería albergar la Shekiná de Dios se encuentra entregado a la idolatría. Los afectos, el dinero, el prestigio, el querer ser, son un serio obstáculo para que se de la comunión con Dios. Esta realidad de pecado que identifica al hombre tras la caída de Adán solo puede ser repuesta por Cristo. La buena noticia es que Cristo entra, poderoso, en lo más íntimo del corazón del hombre y expulsa con mano fuerte todo aquello que le aparta de su amor. Esta es la buena notica que proclama este cuadro, hay esperanza en Cristo Resucitado, se puede vivir de otra manera.

En este espíritu se puede hablar de un arte que salva, un arte que sitúa al hombre en su realidad y lo proyecta hacia la eternidad en la revelación de amor de Dios. Un arte convertido en herramienta de la evangelización, altavoz de la Buena Noticia que llega también a los alejados a través de la belleza.

J.A.G.

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2 comentarios

Archivado bajo Arte sacro, Ensayos, Miradas desde la fe

2 Respuestas a “El Greco desde la fe. La expulsión de los mercaderes del Templo

  1. Marcos

    Pues es una narración muy bonita, pero quizá algún dato no es correcto. La presencia de los mercaderes en el templo, en particular en momento en que Jesús arremetió contra ellos, poco o nada tenía que ver con la presentación de hijos nacidos al Señor. En realidad, Jesús acude a Jerusalem en tiempos de Pascua, la Pascua Judía. Ciertamente, era la celebración más importante de los judíos, un momento en que acudían a la ciudad desde los puntos más lejanos, y que, en efecto, Roma temía por posibles revueltas, al aglomerarse allí judíos de todas las ramas, familiares e ideológicas. Jerusalem estaba fuertemente vigilada por esos motivos, precisamente para sofocar cualquier intento de revuelta a la autoridad.

    En la Pascua Judía, era tradición sacrificar animales según las posibilidades económicas de cada cual: los más pudientes, sacrificaban un cordero, los menos pudientes, debían conformarse con animales de menor calado, algún ave. Como la peregrinación hasta Jerusalem, algunos venidos desde muy lejos, era larga y pesada, algunos judíos optaban por no llevar los animales desde el origen, y comprarlo allí mismo, en el Templo. Al mismo tiempo, los mercaderes hacían funciones de cambistas, adecuando las monedas para las ofrendas diversas que se realizaban al Templo.

    El porqué Jesús arremetió contra ellos, es algo que está en discusión. Tal vez, sabedor de la fuerte custodia que sobre la ciudad ejercían los poderes, vigilando cualquier conato de altercado que disparase las iras contra el poder, digo tal vez Jesús pretendió llamar la atención, con la certeza de que ese gesto no pasaría desapercibido, como de hecho no pasó, y lo ubicó en tiempo y espacio para desencadenar todos los acontecimientos que de sobra son conocidos y tuvieron como consecuencia su crucifixión.

    Un saludo.

  2. Ciertamente el cometido de los mercaderes en el templo no se limita al rescate de los nacidos. Lo hemos citado como una de las tradiciones que pueden ilustrar, a aquellos que no lo conozcan, el sentido de la presencia de estas actividades en el recinto sagrado. Desde luego el episodio nada tiene que ver en el tiempo con la presentación en el templo. Es algo meramente ilustrativo.

    Muchas gracias por el comentario Marcos. Muy buena aportación.
    Un saludo desde Nártex.

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